En la historia las prácticas homosexuales han sido una incesante de sociedades masculinas cerradas como las militaristas, sociedades segregas o cofradías. El judaísmo instituye la pena capital contra las prácticas homosexuales masculinas por violar el precepto esencial del Génesis de medrad y multiplicaos. Mas esta misma penalización habla de la existencia de semejante práctica. El cristianismo, por medio de Pablo, condena explícitamente las prácticas homosexuales, incluyendo las femeninas, aseveración que nunca ha sido cambiada en siglos ulteriores hasta el presente. Es sabido que en el medievo ardieron en verdaderos autos de fe gran cantidad de homosexuales, a quienes se vinculaba con prácticas de brujería y pactos satánicos. Mas en la obscuridad y silencio de los conventos y claustros, como bien refieren las crónicas de los diablos de Loudun o bien la más moderna El nombre de la rosa de Umberto Eco, la homosexualidad persistía. Asimismo sirvió en las acusaciones y condenas para castigar a opositores o bien personajes disidentes o bien heréticos. En este sentido, son famosos los casos de Oscar Wilde, escritor que irritaba a los círculos aristocráticos y burgueses victorianos, la masacre de las SS nazis contra las sociedad anónima en la Alemania hitleriana, o bien en las cortes británicas cuando se quería obligar a renunciar a algún ministro o político molesto.
La vulgaridad no tiene cabida acá
Desde hace unos años, Internet se ha transformado en el mayor distribuidor de pornografía y un lugar inmejorable para la manifestación de las minorías eróticas. En su excelente texto El eros electrónico (Taurus, 2000), Román Gubern hace una clara exposición de de qué forma la realidad virtual da cobijo a las características particulares eróticas, que hasta el momento permanecían ocultas en la sociedad. Si Internet se vuelve el cobijo de las minorías eróticas, como afirma Gubern, es porque éstas precisan manifestarse. Pícara y juguetona. Amena y atenta. Muy cariñosa cuando me siento a gusto con alguien. Así soy . Me llamo Dulce y, ciertamente, hago honor a mi nombre. Dialogar, tomar una copa, salir a cenar o a bailar, dar un paseo, ir al cine… todo eso me encanta. También ir conociendo a las personas y, por supuesto, descubrir poquito a poco hasta qué punto aman disfrutar la vida como lo amo.
Nuestra sociedad, constituida en democracia folclórica, ha generado en los últimos tiempos un número incontable de mujeres de esta forma y es justo que el aprendiz disponga, al menos, de una referencia. Con todo, no olvide nunca que hay que huir de ellas como del inspector de Hacienda y solo emplearlas en casos desesperados. A pesar de mi temor y mi vergüenza no puedo describir el orgullo que sentí en ese día tan especial para mí. Fue un día realmente bonito, significativo e imborrable. Tengo mi copia del contrato guardada en un sitio muy especial. Pero… ¿qué es la fortuna? Decimos que alguien tiene suerte cuando, de manera inopinada, se encuentra de forma aproximadamente reiteradas con situaciones que le resultan favorables. Solemos decir, por poner un ejemplo, que un jugador de póquer tiene suerte cuando nos habituamos a verle ganar en diferentes manos, y de una forma aproximadamente reiterada, de una partida. Y podemos, de esta forma, responsabilizar a la suerte de ser quien ha hecho que dicho jugador gane una determinada mano. Podemos hacerlo, claro, pero estaremos faltando a la verdad. Y es que existen estudios que apuntan a que eso que llamamos suerte no termina teniendo a la larga tanta relevancia como creemos en una partida de póquer. Al parecer, un 90 por cien de los factores que tienen que ver con el éxito de un jugador de póker deben ver con las habilidades de dicho jugador. Por contra, sólo un 10 por cien de los factores que terminan influyendo en el desarrollo y conclusión de una partida de póker debe ver con la aleatoriedad propia de un juego de cartas. De esta manera, la preparación para enfrentarse a las diferentes situaciones que pueden darse en una partida de póquer es esencial para que un determinado jugador pueda considerarse eso que llamamos un jugador con suerte.
No me voy a tirar de los pelos ni me voy a llevar las manos a la cabeza, pues por desgracia no se puede volver atrás en el tiempo, pero si puedo hacer algo por mejorarme día a día y superarme poco a poco más. Así sea con las mujeres o bien con cualquier otra cosa. Pero la verdad es que me chiflan las mujeres, son mi debilidad, mi talón de Aquiles y me gustaría saber que puedo estar con cualquiera de ellas si me lo propongo. No quiero darme por vencido o bien tirar la toalla antes de Sin embargo, si comienzas haciéndole magia a la amiga que se halle más hastiada, por ejemplo, el resto se acercarán para ver qué está ocurriendo y el instinto competitivo de las otras mujeres del conjunto se va a despertar.
Con su pareja
No debemos justificar una traición conyugal apoyándonos en el razonamiento de que todos y cada uno de los días, cuando salimos a la calle, vemos gente que nos atrae, y que uno no se puede resistir a la tentación, como le comentó alguien. Las personas que se aferran a este razonamiento tienen un inconveniente de personalidad, y lo que es peor: no tendrán jamás dicha, por el hecho de que no pueden estar estables con un cónyuge; tarde o temprano destrozarán su matrimonio, o bien van a ir a el sepulcro, por su interpretación torcida de esta realidad. Aunque tenga la seguridad de que mi esposo no se enterará, nunca lo traicionaría; no existe razón que justifique una traición conyugal. Como seres racionales que somos, debemos resistir las tentaciones que la vida nos presenta; en caso contrario estaríamos engañando diariamente a nuestro cónyuge, y poniendo bajo riesgo nuestro matrimonio, y hasta la vida. ? Revisemos de manera sucinta la metamorfosis que ha presentado la unión de hombremujer. Conforme un vasto grupo de antropólogos entre 1860 y 1890, como Morgan, Bachofen, Mclennan, dicen que el tipo de relación predominante en el hombre primitivo era la promiscuidad, o sea que las esposas y esposos eran similares a todos y no existía exclusividad. Mas más adelante, en 1891, Westermarck (el cual se considera como verdad probada hasta el día de hoy, en History of human marriage, pág. 51) determina la posibilidad que la unión entre hombre y mujer era exclusiva, es decir la monogamia (la convivencia exclusiva de un hombre con una mujer), aunque de manera frecuente era transitoria y la regla habitualmente violada, era la manera típica de unión secular desde los comienzo de la raza humana.
Síntomas de la represión sexual
La mujer desde el comienzo de la humanidad ha debido recorrer un camino lleno de obstáculos para lograr trascender en su condición de madre y tener la posibilidad de participar en la sociedad. No era bien visto que una mujer trabajara, viéndose relegada a hacer tareas de servicio o bien ejercer la docencia. El sumiso se esmerará por sostener su salud y vitalidad para servir mejor a los dominantes. El sumiso acepta avisar al dominante cualquier malestar físico o bien enfermedad que pueda afectar el servicio del sumiso. En estos cursos, y para procurar potenciar la seguridad de todas y cada una aquellas personas que deseen aventurarse por los caminos del bondage, acostumbran a proporcionarse unos imprescindibles conocimientos de anatomía. De rejilla, tipo seamless, de corte francés, con el panty cortado en forma de tanguita, aproximadamente trasparentes, con estampados o bien sin ellos, de color champagne, de tonalidades verdes, rojas, azules o bien amarillas, con silicón en el elástico o con liga y liguero, con talón cuban, french o havana… el catálogo de medias que una mujer puede encontrar en el mercado es inacabable y todas y cada una ellas sirven para, de una forma u otra, realzar la belleza de la pantorrilla, el tobillo y el muslo femenino. De ahí que la lencería erótica es una de las grandes armas de las que una mujer dispone para atraer la mirada de los hombres. Las medias, cumpliendo es función, se convierten en objeto de veneración de muchos hombres. Y indudablemente lo va a ser considerablemente más cuando esa media se convierta en un espléndido juguete sexual.
Perdiendo su erección
Cuando una persona es capaz de eliminar el rencor y el resentimiento ya antes de la ruptura deja la puerta abierta a una segunda ocasión, aparte de presentar un fabuloso retrato ecológico de su propia ideología. Da pie a un cambio, un proceso de transformación donde no es requisito imprescindible romper lazos; sólo modificar los puntos de vista que se ejercitaban hasta entonces. Un reciclaje para deshacer los sentimientos negativos, los temores futuros y las culpabilidades pasadas. Cometemos el indisculpable fallo de apegarnos a cosas y personas para sentirnos más seguros, sin tomar en consideración que junto al apego radica inherente el temor a la perdida de aquello a lo que nos sentimos adheridos. Es una seguridad impostada que es preciso disolver lo antes posible.
Los humanos también aprendemos nuevas conductas observando y también imitando a nuestros congéneres. Esta técnica, que llamamos modelado, consiste en analizar las aptitudes o estrategias de una persona eficaz con el objetivo de acceder a sus recursos e integrar su forma de actuar en nuestro repertorio. La gente en Barna es de forma frecuente muy afable y le chifla practicar su inglés, con lo que no seas hostil. Dicho esto, usted debe, como es lógico, sospechar si alguien se aproxima a en un área turística hablando su idioma y pidiéndole ayuda. Esto debería ponerte en guarda inmediatamente. No se sienta tentado a firmar su petición, darles instrucciones o bien ayudarles con su problema. No sabes nada sobre dónde estás, en tanto que eres un turista, con lo que no podrás asistirles en ningún caso.
Los fines de semana, el cuarto matrimonial, duchas y servicios en el hogar y en ocasiones en el mismo cuarto, son recursos que aumentan el fantasma sexual de las parejas y que apenas se popularizaron en el siglo veinte. Desde el instante en que he leído tu texto, soy consciente de todo esto y quiero tomar las riendas de mi vida. Sé que no es tarde para rehacer mi carrera y personal, con lo que espero que el texto me dé un tanto más de fuerza pues me parece que peco de sumisión, y quizás un poco de impostura. Si viajas próximamente a País Vasco o Navarra contacta conmigo y agendaremos una cita sencillamente.
